lunes, 23 de enero de 2012

La Garra Invisible

Publicado en END 01/03/2004
“No debemos aceptar ser los espejos en que se multiplica
la imagen de los poderosos que se miran en ellos”.
Alejandro Serrano Caldera

Hoy, el que no sabe de “globalización” está desactualizado. Aún más, estaría aislado. Y el país que no es parte, se encuentra relegado al verse obligado a correr cuando aún no sabe cómo levantarse. Nos dejamos consumir por un “mundo de mercado” que se ha convertido en el verdadero controlador de las relaciones humanas, donde la única ley es “oferta y demanda”.
Nos dijeron que el mercado debía tener alas y no podía ser controlado por nadie, que es tan perfecto que se controla solo, que se crea para satisfacer necesidades y que es justo. La “mano invisible”, dijo un señor, y todos creímos, y le abríamos las puertas al “neoliberalismo” sin darnos cuenta que cada día dejábamos un trecho más largo entre la democracia, los valores humanos, el Estado y nosotros. Ellos forman parte de los asuntos de “segundo plano” y los verdaderos afectados por esa decisión somos nosotros mismos.

La “garra invisible”, por ser invisible no ha dejado de ser garra; se aprovecha, nos manipula, nos controla, nos somete, aniquila toda creatividad y más aún: el individualismo que nos pertenece como seres humanos. Es una contradicción interminable. El mercado habla de “dar a cada quien lo suyo” pero con la falta de ética de sus gestores, buscan “no compartir con nadie lo que es mío”.

Los verdaderos enemigos de la economía de mercado son los que, en busca de rentas y privilegios, levantan barreras contra la competencia, terminan con el pequeño empresario y ahogan poco a poco a quien quiere formar parte de la llamada “globalización”. Amputan los pies del país que se quiere levantar, y después tiran las piedras para juzgar.

¿Qué es la oratoria?


 “Hay oratoria cuando el alma del que dice
 se proyecta al exterior y se anuda a las almas
de aquellos que la entienden”

(Goethe)


La oratoria es el arte de utilizar la palabra en público con corrección y belleza, que debe utilizarse para agradar, persuadir, convencer y conmover. Aquellos hombres que han pisado nuestra historia han sido primero grandes oradores. A través de la oratoria se llama a las personas y es la mejor forma de entrar en sus corazones. Saber, señores, no es lo mismo que saber decirlo. “Hay que saber hablar para ser escuchado” ¿Cuántos de ustedes no tienen miedo a hablar en público? Este debe ser su primer objetivo para su superación personal: vencer este miedo. La oratoria es un don natural dentro de nosotros, aprender a encontrarlo es el arte.

Dijo un gran filósofo que existen tres clases de oradores; aquellos a quienes se escucha, a quienes no se puede escuchar, y aquellos a quienes no se puede dejar de escuchar. Para ser un orador debemos conocer nuestra voz y aprender a manejarla, para darle un tono suave, duro, dulce, seco o autoritario, manejar nuestro volumen, el ritmo y la altura. La oratoria es un arte que conlleva mucha responsabilidad, aquello que queremos comunicar debemos prepararlo. Un gran orador nos dijo: “Todo discurso bien preparado está ya pronunciado en sus nueve décimas partes” La oratoria no es un arte fácil, lo que queremos decir, debemos cocinarlo en nuestra mente. Nuestro objetivo primero, interesar. Aquí señores está nuestra primera meta y solo a través de la preparación se puede alcanzar. “Si tengo que dirigir un discurso de dos horas, empleo diez minutos en su preparación. Sí se trata de un discurso de diez minutos, entonces me lleva dos horas...” (Winston Churchill)

Al hablar debemos de utilizar un lenguaje directo y afirmativo, no tengamos miedo de decir lo que pensamos, aquello en nuestra mente es lo más digno de defensa, es lo único que no se puede ver, solo se puede hacer sentir y transmitir. “No siempre convence más el que tiene más razón, sino el que defiende mejor “su” razón”. Al ser oradores tenemos libertad de lanzar fuertes argumentos, burlas amables, alusiones irónicas, retratar personajes y describir acciones. La oratoria nos deja desenvolvernos en técnicas de visualización, desarrollo del magnetismo, “sonreír con la mirada”, posturas, gestos, enfoque de objetivos, articulación, modulación y tono de voz. Todos estos son interdependientes unos con los otros y el manejo de ellas son las características de un buen orador. “La oratoria es convicción profunda. No proclamación a gritos ni habladas de paja” (El Quijote). La oratoria no es una disertación ordinaria, las ideas se presentan en una forma original, clara, organizada, lógica y estética, para producir el efecto de elocuencia, se eleva del nivel común y causa un efecto emotivo y único a quien lo escucha.

Aquello que pronunciamos al hablar, debe ser nuestro vehículo de elocuencia y la transparencia de nuestro pensamiento y pasión. Muchas veces un orador piensa, “No tengo palabras para expresarlo” es aquí donde nuestro tono, el ademán, el gesto, la mirada y el semblante nos ayudan a transmitir el difícil mensaje. Todos los que queramos ser escuchados, busquemos dentro de nosotros mismos a través del estudio y la práctica, este arte: La oratoria.

El concepto que pretendo grabar y guardar en ustedes es, “La oratoria deviene así en la elocuencia y arte, estética y lógica, inteligencia, corazón y verbo”. “Un hombre de fuerza e inteligencia extraordinaria puede no ser más que un cero en la sociedad si no sabe hablar”.
(William Channing)

¿Por qué debemos amar a Nicaragua?

Publicado en END 01/02/2004

Ser estudiante, hoy en día, es un reto. Saber que el mercado de trabajo cada día es más selectivo, y no precisamente por las habilidades o conocimientos de una persona, sino por lo que llamamos “tráfico de amistades”, es difícil. Es difícil saber que no existe una jerarquía de trabajo en la que uno sepa que eventualmente si se esfuerza puede llegar a algún lado; por ello uno se preocupa mejor por aprender a quién debe conocer y a quiénes no. 

Es difícil entender que Nicaragua es mucho más que Managua, y falta sólo abrir los ojos para darse cuenta de que la pobreza en nuestro país es atropellante, en las calles cada día hay más niños, más ancianos y discapacitados desamparados, pues proyectos de ayuda y educación no son prioridad en la agenda de nadie. Es difícil entender el gasto de millones en “campañas anticorrupción”, pues dentro de tanta suciedad, no se puede distinguir quién es corrupto y quién no. Es difícil ver las noticias y no sentir la necesidad incesante de llorar, no un llanto normal, sino desesperadamente, al ver cómo el sistema judicial es inservible y que es sólo un juguete del gobierno o de “quienes tienen el poder”. Es difícil para un estudiante de Derecho entender que lo que está estudiando es ficción, y pronto se dará cuenta, al llegar a la calle, que “así no es como funciona la cosa”. Más difícil es para un estudiante de Ciencias Políticas saber que, como político, en este país siempre será tachado de ladrón y de Judas, y que muy posiblemente lo sea, porque el medio no le “permitirá” otra cosa.
Es difícil ver cómo nuestra cultura y nuestra dignidad se nos van de la mano, cuando nos insultan públicamente y no tenemos mucho que decir. Nos alegramos por clasificar dentro de los países más necesitados del mundo, pero esa alegría no nos deja ver más allá que eso. Es difícil entender que un país tan bello no lo conozcamos ni nosotros mismos, ir a la Costa Caribe es como un viaje al extranjero, donde encontraremos personas que no se identifican con nosotros y con las cuales tampoco nosotros nos identificamos.
Es difícil pelear una frontera que hace muchos años perdimos, porque lo más grave que puede haber en un país, es que sus propios habitantes no se sientan orgullosos de quiénes son y a dónde pertenecen. Es por eso que debe ser tan difícil vivir en este país, porque no tenemos esperanzas en él ni en nosotros mismos como nicaragüenses. Bien podríamos vender nuestra nacionalidad y con gusto cambiarla por cualquier otra, ¿y saben por qué? Porque no sabemos amar a Nicaragua, debido a que no la conocemos aún. Vivimos en un país rodeado de paisajes, basta nada más alargar la vista unos metros para descubrir que la naturaleza vive entre nosotros y no debemos ir a buscarla a ninguna parte. Somos gente alegre, que aún tenemos una identidad en común, somos personas humildes que no se discriminan entre sí.
Debemos amar a Nicaragua, porque somos un gran grupo de jóvenes que podríamos hacer la diferencia si empezáramos por alzar la bandera muy alto y cantar nuestro himno nacional con mucho orgullo. Es así como Nicaragua podría volver a nacer y recuperar todos años de retraso que llevamos; sólo así podremos unir nuestra identidad nacional en una sola. Debemos amar a Nicaragua porque todavía somos personas de familia, donde cultivamos valores y principios que podemos enseñar a los demás. Debemos amarla porque es aquí donde criaremos a nuestros hijos, y no podemos permitir que el dolor profundo que algunos sentimos al ver a personas tan despiadadas que no saben amarse más que a sí mismas, lo sientan nuestros hijos algún día, y no podamos asegurarnos de que ellos aprendan a ver este país como suyo, como aún estamos a tiempo de enseñarles. Debemos amar a Nicaragua porque es nuestra y bien vale la pena pelear por ella, y, sobre todo, estar orgullosos de ella, de nuestra linda Nicaragua

Nuestro legado a la Historia

Publicado en END 03/10/2004

Muy difícilmente podríamos digerir la cantidad de situaciones que se viven hoy día en el mundo, en medio de la desesperación de muchas personas a raíz de la pobreza, el terrorismo, la corrupción y las desigualdades. No queda duda que vivimos en un momento crítico de la Historia.

La Historia, fue un elemento recurrente en los discursos de los señores presidentes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas este septiembre. ¿Cómo nos recordará la Historia? ¿Qué habrá hecho nuestra generación para mejorar el curso de la Historia? Desearía que las respuestas a estas preguntas fueran positivas, quisiera poder afirmar que las grandes potencias que cuentan con la capacidad de generar cambios se han preocupado por dirigir sus actividades para lograr el mejoramiento del nivel de vida de todos los seres humanos que habitamos este planeta. Desgraciadamente no es así, las futuras generaciones muy vergonzosamente nos recordarán y, contrario a lo que dijo Fidel Castro, jamás nos absolverán. El significado de la democracia que para muchos aún significa igualdad, legalidad, participación, representación y libertad, para las futuras generaciones significará un eufemismo para encubrir acciones arbitrarias de Estados que cuentan con “poder”.

Nuestro pequeño país no es ajeno a la realidad del mundo, vivimos una realidad abrumadora en medio de la pobreza, el hambre, las enfermedades y, por supuesto, lo más insólito: la actitud despiadada de nuestros gobernantes corruptos. Sabias palabras las del señor Roberto Terán, al pedir a los gobernantes tener compasión con la nación.

Si salimos de nuestra realidad y observamos la imagen del mundo, se le van agregando más y más elementos negativos que sólo me hace recordar y reafirmar la célebre frase de Hobbes: “el hombre es el lobo del hombre”. No me es posible encontrar otra explicación para entender lo que sucedió en Rusia, tomando injusta y despóticamente la vida de cientos de niños y personas inocentes, o lo que sucede actualmente en Darfur o en Uganda. En Darfur miles de miles de personas son víctimas de una guerra atroz, calificable como genocidio, niños, mujeres y la sociedad civil en general ha sido desplazada de sus hogares, las mujeres violadas, los niños capturados, padres y hermanos asesinados, ancianos que mueren cruzando el desierto esperando llegar a la frontera, actos incalificables e indescriptibles.

En Angola, una lucha por “ideales políticos” ha significado la muerte de miles de personas, reclutamiento de niños para la guerra en cantidades masivas y el sometimiento de muchas personas a torturas físicas y psíquicas indefinibles, bajo el pretexto de considerárseles “cómplices” o “aliados” de un bando, que ya ante tanta desgracia les queda muy difícil identificar o diferenciar. Excelente pregunta es: ¿Qué han hecho las grandes potencias para mejorar esta situación? Triste respuesta: Nada.


Vale recordar hace año y medio, cuando todos justificamos una guerra en “contra del terrorismo” y muchos honraron el noble propósito de una nación por erradicarlo, sin embargo, los distintos acontecimientos actuales dejan claro que la verdadera lucha era por demostrar una hegemonía mundial y por burdos fines económicos. Pero el señor Presidente de los Estados Unidos, ante la Asamblea General recalcó la gran labor que su país hacía en Irak “democratizándolo” e, incluso, afirmó cómo la historia guardará orgullosamente dicha labor. El señor Bush, seguramente no estaba atento cuando el Presidente de España, señor José Luis Rodríguez Zapatero, muy correcta y valientemente dijo: “…La guerra era mucho más fácil de ganar que la paz. La paz es la tarea. Una tarea que exige más valentía, más determinación y más heroísmo que la guerra”. Seguramente tampoco estuvo atento al discurso del señor Secretario General cuando dijo que; “Ninguna causa, ningún agravio, por legítimos que sean en sí mismos, puede justificar actos semejantes que nos ponen a todos en evidencia…Quienes pretenden conferir legitimidad deben primero encarnarla y quienes invocan el derecho internacional deben someterse a él”.

Me imagino que el Presidente de España y el Secretario General, al decir esto, recordaban los múltiples maltratos e injusticias a los que ha sido sometido el pueblo iraquí, “ahora libre”, injusticias como: población civil sacrificada a sangre fría, trabajadores humanitarios, periodistas y demás personal no combatiente tomados como rehenes y asesinados e, incluso, cómo prisioneros iraquíes eran objeto de maltratos.

Fuera de estos acontecimientos actuales de nuestra realidad internacional, existe otro escenario que no es calificable como una violencia a gritos, como la mencionada anteriormente con los casos de Rusia, Darfur, Angola e Irak, el otro escenario es una tragedia silenciosa pero latente en todas partes del mundo: la pobreza. La pobreza se vive en todos los continentes del planeta, es fuente de múltiples males que aquejan a la sociedad mundial, es la principal causante de la muerte de millones de personas. A diario escuchamos las alarmantes estadísticas; mil millones de personas viven con un dólar al día, más de ochocientos millones de adultos son analfabetos, ciento cincuenta millones de niños no tienen acceso a ningún tipo de educación, más de mil millones de personas carecen de agua potable, y así a diario recibimos muchísima información sin lograr jamás digerirla.

Recordemos ahora el logro que tendrá nuestra generación. ¿Qué hacemos nosotros para mejorar alguno de estos dos escenarios?, ¿qué hace el gobierno de Nicaragua por la extrema pobreza en que se encuentra gran parte de su población?, ¿qué hacen las grandes potencias por mejorar el terrible escenario internacional? Las respuestas a estas preguntas se guardarán en su subconsciente. En fin, no podemos más que avergonzarnos del legado de nuestra generación a la historia, y esperar que de nuestros errores aprendan las futuras generaciones y brinden alguna esperanza al mundo.

Futuras elecciones municipales

Publicado en END 24/10/2004

Ha empezado la competencia por Managua. Los candidatos a Alcalde se han presentado y han invertido, unos en mayor magnitud que otros, grandes cantidades de dinero para que los veamos en las aceras, postes, calles, taxis, emblemas, etcétera. Debemos reconocer que es una verdadera labor, el inmenso esfuerzo que le dedican para asegurarse que los veamos y estemos enterados de su presencia.

Hace pocos días hubo un Foro-Debate llamado “Juventud y Elecciones Municipales 2004”, en el Auditorio Central de la Universidad Americana, UAM, coordinado por los miembros de Nueva Generación. A este Foro asistieron seis candidatos a la Alcaldía de Managua con excepción del señor Pedro Joaquín Chamarro. Los candidatos que se presentaron, contestaron las preguntas en términos muy generales, vagos, pocas veces concretizando y siempre haciendo alusión a las supuestas ventajas que consideraban que llevaban sobre los demás candidatos.

A pesar de presenciar este tipo de foros de debate en la televisión y en otros lugares, aún no hemos escuchado los proyectos que estos señores se supone que han estructurado. Sus planteamientos están llenos de “objetivos generales” que no nos permiten ver cómo concretizarían los mismos. El señor Dionisio Marenco, señaló que su “gran proyecto” como alcalde de Managua será la construcción de un tren que podría ser utilizado por treinta mil personas diariamente para hacerlo rentable. Al señor Marenco le hizo falta explicarnos el impacto de este proyecto sobre las cooperativas de buses, el costo para la ciudadanía y demás detalles que hicieran de su propuesta algo considerable. Igual sucedió con los demás candidatos que se limitaron a decir “vamos a luchar contra la pobreza en los barrios de Managua”, “vamos a limpiar Managua”, “vamos a limpiar el Lago de Managua”, “vamos a hacer del Malecón de Managua, un paraíso”, y así podría mencionarles muchas frases bonitas que dijeron, pero sin contar realmente con ningún trasfondo estructural serio.

Debido a esta falta de seriedad de parte de los candidatos, que no han dedicado el mismo esfuerzo en crear un verdadero proyecto tangible y factible para la ciudadanía, que el que han hecho para producir sus panfletos de publicidad. Me imagino que todos los jóvenes nos encontramos en la misma encrucijada para elegir el próximo alcalde de Managua; nos veremos forzados a escoger entre el más popular, el que presente los mejores argumentos en contra del otro, el más idealista, el más religioso, etcétera. No sabría orientar cuál de estas características son las que los jóvenes debemos buscar en nuestros candidatos, y menos podría indicarles que se guiaran por partidos, que desgraciadamente están más que desprestigiados, nacional e internacionalmente. Además, debemos considerar que el puesto de Alcalde de Managua, se ve como el primer paso a la presidencia y, por lo tanto, siempre nos queda la desconfianza si estas personas llevan una máscara (como ya nos sucedió) y si esconden detrás de las mismas los mezquinos propósitos que hemos visto en el pasado de parte de nuestros gobernantes.

No olvidemos lo que dijo Andrés Pérez Baltodano: “El concepto de política en nuestro país se asemeja más al concepto de pandilla”. Leyendo los periódicos, no queda más que darle la razón y avergonzarnos. Es con esta idea que votaremos el 7 de noviembre, por personas que no nos han dicho cuál es su proyecto para nuestra ciudad; no conocemos sus verdaderas prioridades y tampoco conocemos cuáles son los auténticos intereses de sus respectivos partidos.

¿Cómo debe ser el voto de los jóvenes? Sinceramente no encuentro aún una respuesta, busco día a día los hechos que logren orientar mi voto. Invito a los que tengan una visión más clara sobre los candidatos por la Alcaldía de Managua, que contesten esta reflexión y tal vez logren aclarar mi visión negativa de los mismos.

Nuestra realidad en boca de jóvenes

Publicado en END 09/05/2004

Platicando entre jóvenes hace unos días nos preguntábamos quién será electo en las próximas elecciones. De repente hubo un rotundo silencio y fue en sus caras mudas y envejecidas de tristeza que nuevamente entendí que en Nicaragua no existía política ni democracia y que las próximas elecciones serán una farsa igual que las anteriores. No podremos escoger a quien gobierne nuestro país, cuando el país se encuentra secuestrado en manos de dos partidos, que se disputan, como si fueran pasteles, los poderes del Estado y el Poder estatal. Mis acciones fueron igual de pasivas, un nudo era mi garganta. Bajé la cabeza cuando me preguntaron y solo acerté a decir lo que había escuchado anteriormente en boca de un analista político: “el concepto de política en Nicaragua se asemeja más al concepto de pandillas; y el concepto de líder está más ligado con el concepto de ‘el hombre’ o ‘el gallo’”.

Discutimos largas horas analizando que podríamos hacer para mejorar el país, como hacen los jóvenes que todavía tenemos algo de esperanza. Recuerdo que decíamos, entre muchas ideas, sobre la posibilidad de subir impuestos, de manera que hubiese más dinero para mejorar los presupuestos de los ministerios de Educación y de Salud que, verdaderamente, dan pena. También analizábamos la idea de empezar una campaña de alfabetización en los departamentos; o hacernos parte de un tercer partido político para demostrar que sí se puede ser miembro de uno, sin que en la calle lo tachen de “ladrones” o de “asesinos”.
Muchos de los que estábamos platicando somos estudiantes de Derecho, por ende también discutíamos la posibilidad de apoyar una Carrera Judicial que cambiara el hecho de pensar en las magistraturas como puestos “burocráticos”, pues no hay otra forma de explicar el hecho digno de Ripley de una Magistrada que diga: “Yo no sabía lo que estaba firmando, a mí sólo me lo enseñaron”, así como tampoco podemos razonar como un “abogado” que jamás ha conocido de estudios reclame un puesto sólo por apoyar determinado partido o caudillo.
Después de largas horas de plática, terminamos con el corazón pequeño y la cabeza aún más baja, porque dedujimos que no hay forma de frenar a los “gobernantes reales”, ya que tienen amarrado todos los puestos susceptibles del más mínimo poder. Algunos de los presentes dijeron que la solución era irse de Nicaragua, pues aquí nada valía la pena, y en “otro país” tenía sentido esforzarse, y uno se esforzaba lo suficiente podía llegar a ser “alguien”.
Empezó el debate nuevamente, cuando otros discutíamos sobre cual era entonces el “orgullo” proclamado de ser nicaragüense, si nos preparábamos para dar frutos en otro lugar, si no podíamos enseñarles a nuestros hijos amar a nuestro país como nosotros lo hacemos.
Yo mantengo mi esperanza, pues sé que un día, más pronto que tarde, se multiplicará mi sentir con el corazón de otros jóvenes creando un eco fuerte, muy fuerte. Entonces habremos analizado realmente qué vemos en la televisión, qué imagen vendemos al exterior y en quiénes nos estamos convirtiendo cuando institucionalizamos la frase: “sin pata no hay trabajo”, y sepamos que sí, hay frutos en, por ejemplo, pagar impuestos, pues el dinero no irá a pagar una casa playera, ni pagará cuentas en el exterior ni mansiones en la cuidad

Propuesta a la educación superior en Nicaragua

Publicado en END 29/08/2004

 “La fuerza de Nicaragua será la excelencia
de los profesionales y de los niveles de educación en general”
Al finalizar el colegio muchos estudiantes “emprenden el viaje hacia su futuro” con el inicio de la Universidad, momento esperado por ser el primer paso para iniciar una vida independiente, cuando se logra un margen de decisión mucho mayor que antes de lo que se puede hacer o no. En manos de la juventud (como siempre dicen las propagandas electorales) está el futuro de Nicaragua, pero ¡qué desilusión para muchos estudiantes si pensaron que al salir del colegio y al estudiar y prepararse podía ser su oportunidad para ayudar a Nicaragua y para donar un granito de arena para el futuro de su país al entrar en un sistema educativo que, evidentemente, no es prioridad en nuestro país.

¿Cuál es la realidad de las Universidades en Nicaragua? La realidad es que no todas las universidades le garantizan a nadie un futuro provechoso ni una preparación satisfactoria, pues están viciadas de muchos desperfectos, unas en mayor proporción que otras. Hoy día, en Nicaragua la apertura de universidades se hace con gran irresponsabilidad. Actualmente, los futuros profesionales deben prepararse mucho más que en épocas anteriores. El mundo laboral es cada día un mundo más competitivo y difícil.

Propongo (sujeto a debate) que en las universidades, además de crearse una verdadera comisión como ente regulador (ya que como se puede observar a simple vista, el ente regulador actual no representa ninguna garantía), se diseñe un parámetro de evaluación que garantice que las universidades que se inicien, lo hagan de forma responsable y garanticen un cierto nivel académico. Además, el inicio de la carrera en la Universidad no puede empezar inmediatamente al salir del colegio, se debería crear dos años preparatorios que fortalezcan a los estudiantes en todas las áreas, de modo que no existan las excusas como: “estudio esto porque no lleva matemáticas” o “me gusta esto porque no me gusta leer”, y así se puede mencionar muchos otros falsos motivos por los que los jóvenes emprenden una carrera sin sentir una verdadera convicción. En muchos de los países europeos, México y los Estados Unidos, en unos más que en otros, este sistema ha dado mejores resultados, pero es un hecho que los estudiantes al entrar de lleno a su carrera entran con un grado mayor de responsabilidad y madurez.

Reconozco que las universidades en general (aun las públicas) trabajan como una empresa, alrededor de menores egresos mayores ingresos, y en relaciones costos-beneficios evaluados únicamente desde el ámbito financiero. Sí, son una empresa, pero no como cualquier otra; dentro de la labor de los Administradores/Rectores de las universidades está una gran labor moral y cívica para con el país. La responsabilidad de las generaciones pasadas para con las generaciones nuevas es la educación.

Debemos tener claro también que no podremos lograr nada en el ámbito de la educación superior, si no subsanamos los vicios que hay en la educación primaria y secundaria. Regresemos otra vez al círculo vicioso (aplicable prácticamente a todos los ámbitos del país): ¿cómo pueden los profesores comprometerse con el magisterio si sus salarios son producto de la errónea escala de prioridades del gobierno? El salario de un maestro de primaria es C$904.00 y para el de secundaria C$1242.00. Estos salarios no cubren ni la mitad del costo de la canasta básica que, según las cifras del Banco Central, anda alrededor de tres mil córdobas. Esto contesta nuestra pregunta y entendemos entonces, que no existe ante semejantes necesidades ningún compromiso por parte de los que se dedican al magisterio, y es evidente que el país tampoco lo ha adquirido con ellos. ¿Cómo buscarán las nuevas generaciones superarse, si existe una falta de liderazgo y de “modelos a seguir” en la sociedad? Los modelos a seguir son modelos corruptos; en la vida cotidiana, todo está infiltrado de valores equivocados y de una corrupción que se acrecienta cada vez más.
Consideremos todos el problema de la educación en Nicaragua, no para que se contraten más consultores ni para que se hagan “foros de discusión”. Considerémoslo como un problema real y veamos y empecemos a ejecutar las soluciones. Las soluciones son tangibles, reales y sobre todo posibles.